"Un punto de partida para hablar de víctimas es tener en cuenta la memoria": Jesús Flórez

Ponencia presentada por Jesús Alfonso Flórez López, Decano de la Facultad de Humanidades de la Universidaad Autónoma de Occidene durante el diálogo "El papel de la Universidad Pública en la construcción de la Paz" desarrollado el pasado 9 de junio de 2016 en el marco del Foro - Taller "Los aportes de la Universidad Pública a la Paz Territorial"

 

Buenos días

 

Saludo muy especial al señor Rector, a la profesora Carolina, al profesor Juan Carlos y agradecer por esta invitación que me han hecho a compartir, por lo tanto agradecerles fundamentalmente a ustedes que me van a regalar estos minutos para escuchar estas reflexiones que intentaré presentar a continuación.

 

Me han solicitado que centre estos 20 o 25 minutos en reflexionar acerca de lo que el proceso de paz tiene que ver con las víctimas. Ya el Rector lo mencionaba en el cuarto punto de la declaración de las universidades cómo adhieren a esa orientación que tiene el proceso de paz, según la cual, dicho por las partes, según ellos, las víctimas son el centro del proceso. Por lo tanto, se nos torna en algo inaplazable y tal vez prioritario en este marco de reflexión sobre cómo construir la paz en esta situación de Colombia.

 

En ese orden de ideas quisiera, para poder contextualizar esa reflexión, indicar algunas preguntas que creo que debemos seguir reflexionando en general. En primer lugar, siempre nos ha costado en el país caracterizar en qué estamos: ¿Si en un conflicto?, ¿En una guerra?, o qué es eso. Y tanta situación que nos ha llevado a escribir muchos libros y muchas presentaciones sobre la caracterización; El mismo proceso de paz convocó a unas personas muy importantes, 12, a que escribieran un documento sobre cómo caracterizar las causas históricas de este conflicto, como una Comisión Histórica del Conflicto. Todos sabemos el resultado de la misma, unos muy buenos documentos, cada autor escribió su propia reflexión, pero los relatores no nos ayudaron al final a tener una visión conjunta. Y tal vez no es un problema, sino que refleja justamente esa problemática que tenemos de caracterizar nuestra situación.

 

Por eso cuando hablamos de postconflicto nos hemos metido en otras discusiones previas, a decir que no es postconflicto, que es postacuerdo, que es postnegociación, para poder entender de dónde venimos. Y ayer quedaba muy claro en la noche de que obviamente la conflictividad social va a continuar porque tiene que continuar, porque esa es la naturaleza de los seres humanos. Siempre que nos agrupamos hay unas posibilidades de generar conflicto, de generar tensión y más una sociedad tan inequitativa como la nuestra.

 

Por lo tanto creo que para poder entender el tema de las víctimas tenemos que ser claros, a mi manera de ver, de que aquí estamos es en una guerra. Y lo que estamos intentando saldar es una situación de guerra en el país. Una guerra, claro, que es una guerra irregular. No es un guerra clásica o definida según los que estudian las guerras, desde el punto de vista desde un conflicto internacional, de una guerra de posiciones, en fin. Pero si ha sido una guerra irregular. Y por eso es tan importante que lleguemos al fin de esta guerra irregular. ¿Por qué?. Porque es que el Estado se ha organizado y ha definido su presupuesto y ha definido su forma de gobernar alrededor de esta condición que hemos tenido tan prolongada en el país de tener una guerra irregular.

 

Por eso la violencia va a continuar, claro. Lamentablemente una vez terminemos este estado de guerra, las violencias que tenemos fruto de otras situaciones van a continuar. La del narcotráfico queremos superarla, y la violencia de la delincuencia común va a continuar.

 

Y eso debemos tenerlo muy preciso nosotros como colombianos y colombianas, ¿por qué?. Porque es que las víctimas de la guerra irregular del país, las víctimas en cuanto a personas que han perdido la vida en esta guerra irregular sólo representan groso modo, según el Centro de Memoria Histórica, el 20% de toda la cantidad de violencia que produce esta sociedad. Por lo tanto, una vez que termine la guerra vamos a querer resolver que se detenga al menos ese 20% de causas de generación de víctimas, de asesinatos, de pérdida de vidas humanas. Pero lamentablemente seguiremos en una situación en que tenemos que superar nuestra conflictividad y nuestra violencia social de ese otro 80%.

 

Entonces, en ese orden de ideas, es necesario efectivamente que paremos la guerra de cara a las víctimas por una única razón, a mi manera de ver, y es una razón ética. Debemos parar esta guerra por algo fundamental y es que debemos prevenir que haya más víctimas. Si nosotros prolongamos esta guerra y no generamos condiciones para que se detenga, lo que estamos es generando condiciones para que haya más dolor, para que haya más pérdida de vidas humanas, para que haya más desarraigo social. Entonces esta generación, nosotros lo que estamos aquí presentes, estamos convocados es a pensar en ese futuro de un país para ahorrarnos a nosotros mismos dolor, ahorrarnos a nosotros mismos víctimas.

 

Puestas las cosas así, ¿de qué victimas estamos hablando dentro de la guerra?. Y aquí viene todo un debate que el país todavía apenas está empezando. ¿Estamos hablando de las víctimas que han generado los vencidos de una guerra? ¿Estamos hablando de las víctimas que han generado los vencedores de una guerra? ¿Quiénes fueron vencidos? ¿Quiénes son los vencedores? ¿Y quiénes van a escribir la memoria de esta guerra irregular que tenemos?. Por lo tanto, hoy si nosotros miramos otro tipo de guerras y otro tipo de confrontaciones que han logrado saldarse, pues evidentemente en una postguerra los vencedores siempre van a poner su narrativa, siempre van a poner sus principios de comprensión de la situación y los vencidos naturalmente, casi siempre, se les ha relegado, ocultado a que ellos puedan narrar su visión.

 

Pues bien, nosotros tenemos hoy la oportunidad de que finalmente en esta guerra y en este diálogo de paz que estamos teniendo, pues, en definitiva, no hay unos vencedores. En definitiva, como nos lo ha dicho en diferentes ocasiones el profesor Alfredo Molano, en diferentes espacios, a este diálogo de paz han llegado dos actores con conciencia de vencidos. Y ¿por qué con conciencia de vencidos?. No porque estén derrotados, sino porque saben que no son capaces de derrotar al otro. Y que prolongar esa situación, de continuar esta guerra, pues no llevará de forma indefinida a querer buscar ese desbalance, ese desequilibrio de cara a la situación de orden militar.

 

Por lo tanto, el hecho de que se haya visto que efectivamente las víctimas son el centro de la negociación, pues quisiéramos que efectivamente en el proceso mismo de la negociación eso quedara lo suficientemente claro.

 

Un punto de partida en ese análisis de los acuerdos. Los acuerdos que tenemos o los preacuerdos, porque todos sabemos que nada está acordado hasta que todo esté acordado, porque será finalmente un sólo gran acuerdo, el acuerdo final. Pero estos preacuerdos que han ido saliendo ¿qué nos indican?: Que efectivamente nos gastamos como país en una negociación año y medio para abordar tres temas. Y esos tres temas están relacionados con la causalidad del conflicto. Dos de ellos relacionados: el tema agrario (el tema de tierras) y el tema político. Nos gastamos año y medio en la negociación para abordar esos dos grandes campos, incluyendo el tema de cultivos de uso ilícito que está asociado a la problemática de la tierra.

 

Pero para el tema de víctimas nos gastamos año y medio en la negociación. Eso quiere decir que este tema se nos volvió en la negociación un tema bastante complejo. Y bastante complejo ¿por qué?. No por las víctimas en sí mismas, sino que al hablar de víctimas necesariamente tocó hablar de los victimarios; y ese diálogo respecto a los victimarios y el rol que va a establecerse para ellos en esta negociación, pues es lo que nos ha llevado a extendernos en tantas discusiones y a mirar toda esta polarización que se mencionaba anoche también en este coloquio, en torno a que es lo que ha generado efectivamente esa polarización.

 

Por eso me parece que un punto de partida para hablar de víctimas es tener en cuenta la memoria.  Si nosotros no tenemos la narrativa de las víctimas de la guerra que estamos padeciendo y que queremos saldar, pues será imposible tener claridad de qué estamos hablando. En ese orden de ideas y de manera muy rápida, recordemos lo que ya hemos recorrido como país. Nosotros no hemos terminado una guerra, pero ya tenemos un Centro de Memoria. Normalmente los centros de memoria se crean después de las guerras. Pero nosotros estamos tratando de solucionar una guerra y al mismo tiempo como país hemos creado un Centro Nacional de Memoria Histórica para darle salida a otra negociación que no podemos detenernos ahorita aquí que fue el proceso con los paramilitares.

 

Pero el Centro de Memoria nos arroja unos datos que no podemos dejar de mirar rápidamente para poder mirar lo que va a significar el acuerdo respecto a las víctimas. Nos está hablando, y teniendo en cuenta como referente un punto de partida en el país, y es que, nosotros también hemos avanzado en algo importante como país, así sea irregular, pero siempre vemos el vaso medio lleno o medio vacío, veámoslo por ahora más bien medio lleno, y es que avanzamos en tener una Ley de Víctimas, antes de terminar la guerra. Y gracias a esa Ley de Víctimas es que pudimos avanzar en esta negociación, porque recordemos que antes de esa Ley de Víctimas no teníamos conflicto declarado. Nos negamos a reconocer el conflicto, y esa Ley de Víctimas es el punto de partida para ese reconocimiento.

 

En el registro que se lleva hasta el momento, de muertes de esa guerra tenemos alrededor de 220.000 asesinatos o personas muertas en el contexto de la confrontación. Pero lo que queremos detallar de cara a eso, es que el 81.5% de esas víctimas son civiles, o mejor de esos muertos son civiles y tan sólo el 18.5 son de combatientes. Por lo tanto, analizar la problemática de las víctimas en el proceso de negociación es de vital importancia porque es la manera como podemos avanzar en un camino hacia un reencuentro como país, como sociedad.

 

En ese orden de ideas, nos dice el actual Registro de Unidad de Víctimas hasta mayo del presente año, nos dice el registro que tenemos víctimas declaradas o registradas por efecto de la guerra, del conflicto armado 7.762.840. De las cuales como todos sabemos la mayoría son la población desplazada 6.803.961 registradas hasta mayo de este año.

 

Estamos es hablando es de como saldar esa problemática sin mirar todos los desagregados, el tema de los desaparecidos, el tema de los secuestrados y todos los desagregados que ello implica.

 

Pero brevemente, miremos rápidamente lo que el mismo Centro de Memoria nos ha planteado. Esta es una geografía de la violencia y geografía de las víctimas. Este es el mapa de las masacres por intervención en los municipios: los colores grises donde ha habido menos de 5 y los colores amarillos a partir de 5 masacres en el país en el periodo allí señalado, entre el 80 y el 2012. Pero también nos dice el Centro de Memoria que podemos mirar esa misma violencia por asesinatos selectivos, los colores van indicando la misma situación, donde hay más el amarillo, donde hay menos el gris.

 

La otra categoría, la desaparición forzada. Y es muy importante esa categoría porque por primera vez entra esa categoría en un proceso de negociación de saldar esta guerra que tenemos en el país. Es decir, existen los desaparecidos en cuanto víctimas. Yo recuerdo que hace unos años atrás cuando se empezó a hablar de los desaparecidos en Colombia también aparecieron unas pintas en Bogotá que decían: “los desaparecidos están en el monte”, es decir, los desaparecidos se habían ido era para la guerrilla según los que ponían esas pintas. Hoy tenemos una posibilidad de afrontar ese problema como país.

 

Pero fíjense como el mapa, en las otras expresiones de la violencia nos quedaban algunos resquicios blancos, pero con el tema de la problemática del desplazamiento el mapa se nos llenó. No hay lugar en Colombia, como lo registra el Centro de Memoria Histórica, donde esta problemática del desplazamiento no esté presente. Lo mismo el color amarillo donde ha habido mayor intensidad, y el color gris menor intensidad.

 

Ataques a las poblaciones por municipios. Y quiero detenerme en esta figura. De esas masacres cometidas entre el 80 y el 2012, allí están las barras. ¿De quién es la mayor responsabilidad? Y aquí fue donde nos demoramos en la negociación frente a este tema de las víctimas. Por eso nos gastamos año y medio en ese proceso de negociación, porque era ¿quién es el victimario?. Es decir, la prensa en general, cuando se empezó a hacer esas consultas sobre las víctimas y de llevar estos grupos de víctimas que fueron a La Habana a exponer sus planteamientos, comenzaron a decir que por qué estaban llevando víctimas de paramilitares a esa negociación. Si con quién estábamos hablando era con las Farc. Y que por lo tanto lo único que tocaba llevar era víctimas de las Farc, porque las Farc tenían que responder ante sus víctimas. Pues ese planteamiento estaba vinculado a ese otro planteamiento que no nos ha permitido avanzar con fluidez en la negociación como país y es aquel en que se entiende que no se debe negociar, sino que se debe es reducir a la justicia. Es decir, tenemos que generar es una práctica de mayor envergadura de la confrontación militar hasta reducir a la guerrilla y llevarla a la justicia. Y allá que pague por todas sus víctimas.

 

Pero este proceso de negociación, cuando tocó el tema de víctimas, lo que nos está diciendo es “aquí estamos es justamente en una negociación”. “Aquí no hubo una derrota absoluta militar contra la guerrilla de las Farc”. Y por lo tanto si el gobierno se dispuso a una mesa de negociación es porque efectivamente reconoce una calidad de ese sujeto capaz de hacer la interlocución para avanzar en una solución política de esta guerra irregular.

 

Por lo tanto, el tema frente a las víctimas nos llevó frente al tema de las responsabilidades de esa actuación. La gráfica que nos muestra el Centro de Memoria Histórica que ustedes están viendo ¿qué es lo que nos está ejemplificando?. Que la sola categoría de masacres entre el 80 y el 2012,  1.166 de ellas son responsabilidad de los paramilitares, y de las guerrillas 343 y estamos hablando de todas las guerrillas, porque en el 80 todavía teníamos todas las guerrillas presentes en el país.

 

Entonces, ¿cuál es el resultado global de la responsabilidad frente a este tema de las víctimas?. Las Farc dijo: “vamos a responder, claro que si”. Pero es que como lo ha dicho Naciones Unidas y lo ha estado documentando todo el movimiento de derechos humanos, en particular el Sistema de Naciones Unidas, las Farc son responsables del 18% de la victimización del país. Entonces dijo las Farc: “vamos a asumir la responsabilidad frente a ese 18%, pero ¿quién responde por ese otro 82%? Usted señor Estado que es la contraparte de la negociación”. Y entonces ahí es cuando se nos vuelve complicado el problema. Porque claro, todos pensábamos que aquí lo que íbamos hacer era reducir la guerrilla a que llegara y pagara cárcel por todos los vejámenes cometidos, claro que si, pero estamos es saldando una guerra en la que todos los responsables deben asumir sus obligaciones frente a esto.

 

En ese orden de ideas todos los estudios también nos han dicho cómo el paramilitarismo, en general, ha sido una política de Estado entendida de muchas maneras en cuanto a esa articulación de esos paramilitares con la fuerza pública, por lo tanto el nivel de responsabilidad de cara a la guerra, pues lo asume la contraparte globalmente en esta negociación.

 

Quizás sea eso uno de los puntos por los cuales hay un sector en el país que le está poniendo tanto problema a la negociación. Y ¿cuál es la palabra que usa ese sector del país?, ¿Cuál es la palabra clave para oponerse al proceso?. ¿Lo recuerdan?: La impunidad. No hay día que no se diga que este es un proceso de impunidad. De impunidad porque según ellos no se va a llevar la guerrilla de las Farc a que pague por todos los vejámenes cometidos, como corresponde, y que se lleve a la justicia ordinaria. Cuando la guerrilla de las Farc dice “vamos a responder por el 18% y el Estado responde por el otro 82%”, esa discusión comenzó a tener cierto nivel de relativización sobre estado de responsabilidad. Y cuando el expresidente Gaviria, en enero del año pasado, sale con el pronunciamiento de que los responsables tienen que ser todos, es decir, la guerrilla por supuesto, los paramilitares por supuesto, el Estado por supuesto y los civiles que patrocinaron la guerra, en lo cual hay una coincidencia con la guerrilla de las Farc. Entonces allí entramos a lo que el proceso de negociación en el punto 5 intentó hacer: que es mirar el gran desafío que son las víctimas. Pero para poder atender ese gran desafío de las víctimas, pues tenemos que buscar una medida en que la negociación permita que efectivamente no haya impunidad, haya justicia y que por lo tanto las víctimas puedan sentirse sujetos de reparación que es de donde se desprende ese principio de la justicia y sobre todo puedan estar en unas condiciones en que puedan avanzar en un camino hacia una reconciliación o reencuentro con la sociedad colombiana.

 

Es por eso entonces que el punto 5 de las víctimas nos llevó tanto tiempo y nos metió en la famosa problemática que tanto también se habla en el país de la justicia transicional. Efectivamente el punto 5 del acuerdo lo que nos indica de manera clara y contundente es que avanzamos para saldar toda esta cantidad de violencia que tiene el país mediante la vía de acudir a lo que en el mundo contemporáneo las diferentes guerras, los diferentes conflictos armados han acudido que es la justicia transicional. Qué tanto de mayor o menor capacidad de aplicar justicia tenga esto no depende de un estatuto genérico, universal que tenga definido qué es la justicia transicional. De lo que dependerá será es de la capacidad de negociación que tenga una sociedad para llegar a querer saldar esa confrontación. Por eso se nos vuelve un tanto complicado, porque definitivamente en justicia transicional pues si encontramos que hay unos lineamientos, hay unos principios, pero no hay un derrotero específico de cómo aplicarla. Por eso el acuerdo llega a basarse en el enfoque de la justicia transicional y lo que ha creado es un Sistema Integral de Justicia para las Víctimas. Y ese Sistema Integral de Justicia para las Víctimas, pues, si seguimos los lineamientos de la justicia transicional tiene estas tres finalidades, como son los principios genéricos de esa justicia transicional:

 

Primero. Que se reconozca ante todo que las víctimas son sujetos de derechos. Ese es el principal principio que debe tener en cuenta la justicia transicional.

 

Segundo. La justicia transicional tiene como meta promover que la sociedad vuelva a recuperar la confianza en sí misma. Porque si algo rompe y genera como daño en una guerra en cualquier lugar es la desconfianza y nosotros con mayor razón la tenemos por este conflicto tan prolongado y degradado.

 

Y tercero. Fortalecer la norma del derecho

 

Bajo esos tres principios es que se ha creado el Sistema Integral de Justicia en el proceso de la negociación.

 

En lo que quiero detenerme es en que el Sistema Integral de Justicia que se ha definido en el acuerdo está basado en los tres componentes de todos los sistemas de justicia transicional. El primer componente es que se reestablezca la verdad. Y por eso partía al comienzo de la memoria. Pero ¿cuál es la verdad? Y allí entonces nosotros vamos a tener una gran oportunidad como país. Lo que el acuerdo nos está dejando es que para que empecemos a saldar toda esta situación de rompimiento, de fractura, de desestructuración de la sociedad debemos iniciar por la verdad.

 

¿Qué mecanismo en concreto establece el acuerdo?. Todos seguramente lo sabemos, pero es bueno recordarlo. El mecanismo concreto es: se creará una Comisión de la Verdad. Y esa Comisión de la Verdad se creará para que bajo un tiempo muy específico, tres años en concreto, pueda establecer cuál ha sido la magnitud del daño de esta guerra. Pueda establecer tres cosas, dice la comisión:

 

Primero. Reconocer esos daños. Osea, ¿quiénes fueron las víctimas?

Segundo. Establecer las responsabilidades. ¿Quiénes cometieron eso?

Y tercero. Contribuir con ello a la convivencia

 

El acuerdo no dice que la comisión se compromete a la reconciliación como en otros escenarios ha ocurrido en el mundo. Es muy complicado que a una comisión se le ponga la tarea de que reconcilie a una sociedad. Pero si establece que caminemos desde la convivencia hacia la reconciliación.

 

Esa Comisión de la Verdad, me parece, se nos vuelve una oportunidad para que todo el acumulado de denuncias, de pronunciamientos, de silencios que también tenemos que son mucho más de lo que hemos seguramente denunciado, podamos tenerlo allí explícito.

 

Pero esa Comisión de la Verdad está dada para establecer esa verdad que nos permita mirarnos al espejo como sociedad, porque no será una verdad judicial, será una verdad histórica, como punto de partida también es ese proceso de reparación.

 

Ese proceso nos está convocando, en definitiva, a que la justicia que se establece allí, que fue a través de ese sistema especial, de ese tribunal que se va a crear, a donde deben ir quiénes: todos los responsables. Todos los responsables deberán ir a ese tribunal con sus más, con sus menos. También hay muchas críticas desde el sector de derechos humanos porque no se va a hacer la justicia máxima. Otros sectores dicen avanzamos hacia la recuperación de un proceso de reparación. y finalmente garantías de no repetición.

 

De parte de la guerrilla de las Farc pues las garantías de no repetición ¿cuáles van a ser?: entregar las armas, desmovilizarse. Pero nos queda como reto cómo se van a hacer garantías de no repetición para saldar definitivamente la guerra con estas víctimas cuando tenemos todavía abierto el paramilitarismo. Si algo ha demorado la negociación ha sido ese punto.

 

Como ejemplo de poder aplicar esto, en la mesa de negociación se ha establecido que se hagan unos actos de reconocimiento de responsabilidad temprana a las víctimas. Y el primer ejemplo que se tomó fue justamente la comunidad de Bojayá. Recordemos que en esa comunidad fruto de una confrontación muy complicada entre paramilitares, guerrilla, con omisión abierta del ejército, se acaeció allí una masacre el 2 de mayo de 2002, más de 79 personas murieron en un mismo lugar que fue la capilla. Y desde mayo de 2014 iniciamos un proceso de consulta con la comunidad, auspiciado por la Mesa de Negociación, inicialmente unilateralmente por las Farc, hasta que llegamos mediante un proceso de consulta que la comunidad aceptara que la guerrilla de las Farc fuera al territorio, en presencia del gobierno, y empezar a pedir perdón como punto de partida.

 

Quiero compartir ese pequeño video y con eso termino. Muchas gracias

Modificado por última vez en Miércoles, 21 Septiembre 2016 21:01